Un viaje sonoro de casi cinco horas donde las ondas delta se entrelazan con los tonos cristalinos de la armónica de cristal, evocando una nebulosa celeste que envuelve la mente en calma. Ideal para quienes buscan soltar las tensiones del día y descender suavemente hacia un sueño profundo y reparador. Perfecto para dejarlo sonar toda la noche mientras el cuerpo y la mente se restauran por completo.